Plagas de la madera

Polillas de madera o carcoma: qué se está comiendo sus muebles

Lo que en México se llama polilla de la madera casi nunca es una polilla. Es un escarabajo barrenador (carcoma, líctido o barrenillo), y su rastro es distinto al de la termita: orificios redondos y limpios con polvillo fino saliendo de ellos. El tratamiento también es distinto, y por eso conviene no confundirlos.

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Por qué las polillas en la madera no son polillas

Pasa lo mismo con otros nombres de casa. Lo que se busca como cucaracha de la madera, chinche en madera o chinches de la madera son insectos que aparecen en muebles y vigas pero no comen madera: no son ni cucarachas de las que infestan cocinas ni chinches de cama. La polilla verdadera es una mariposa nocturna, y las que dan problema en casa atacan ropa y alimentos almacenados, no madera. Lo que la gente encuentra en una viga o en un mueble y llama polilla es un escarabajo: carcoma grande, líctido, barrenillo, escarabajo ambrosia o el llamado reloj de la muerte.

El nombre está tan extendido que no tiene sentido corregirlo, pero sí importa para el diagnóstico: si busca tratamiento de polilla y le ofrecen el de polilla de ropa, le van a tratar otra cosa.

Quien tiene polillas en la ropa o en el clóset está ante otra plaga distinta, con otro tratamiento.

Carcoma y barrenador: los orificios, el aserrín y el ruido

  • Orificios de salida redondos, de uno a tres milímetros, limpios, como hechos con un taladro fino. La termita no deja orificios así.
  • Polvillo muy fino, casi como talco, acumulado bajo el orificio o en el piso debajo del mueble. La textura de ese polvillo ayuda a identificar la especie.
  • Daño que avanza por dentro durante años sin que se vea nada por fuera: el orificio aparece cuando el adulto sale, no cuando entra.
  • En algunas especies, un ruido de golpeteo rítmico dentro de la madera, sobre todo de noche y en madera con humedad. De ahí viene el nombre de reloj de la muerte.
  • Madera que se siente ligera o que cede al presionar, con galerías rellenas de ese mismo polvillo al abrirla.

Cómo distinguirla de una termita en treinta segundos

Mire el residuo. El barrenador deja polvillo fino y suelto que cae solo. La termita subterránea deja tierra y material pegado dentro de la galería, y por fuera tubos de lodo. La termita de madera seca deja gránulos duros de seis caras, que se sienten como granos de sal entre los dedos, no como polvo.

Mire el orificio. El barrenador deja agujeros redondos y limpios. La termita no deja orificios de salida visibles salvo los pequeños por donde expulsa los gránulos.

Y mire dónde está. El barrenador suele estar en una pieza concreta: un mueble, un marco, un entrepaño. La termita subterránea casi siempre viene del suelo o del muro, no de la pieza aislada.

¿Le está pasando esto mismo? Cuéntenos qué vio y dónde, y le decimos con qué está tratando.

Por qué el tratamiento es distinto al de la termita

La barrera química en suelo, que es lo que resuelve una termita subterránea, no hace nada contra un barrenador: el insecto no viene del suelo, viene dentro de la madera. Aplicarla es gastar producto donde no está el problema.

El trabajo aquí es sobre la pieza. Según la especie, la extensión y de qué elemento se trate, puede ir desde el tratamiento superficial de la madera hasta la inyección de las galerías, y en algunos casos la recomendación honesta es sustituir la pieza en vez de tratarla.

Ese es un límite que preferimos decir antes: hay piezas muy dañadas en las que el tratamiento conserva el insecto controlado pero no devuelve la resistencia a la madera. Si es su caso, se lo decimos en el levantamiento y no después.

La humedad, otra vez, está casi siempre detrás

Varias de estas especies necesitan madera con humedad para prosperar. Una fuga lenta, un contacto madera-muro permanentemente húmedo o una filtración de azotea explican buena parte de los casos que vemos.

Si no se corrige la fuente de agua, el tratamiento controla el insecto que hay pero deja la madera en condiciones de volver a ser atacada. Lo anotamos en el reporte cuando lo encontramos, aunque corregirlo no sea parte de nuestro trabajo.

Todo esto es la parte de plagas de la madera de un procedimiento que es el mismo para todas las plagas. El recorrido completo está en cómo trabajamos.

Si lo que ve son orificios redondos con polvillo fino, casi con seguridad no es termita, y el tratamiento de termita no le va a servir. Vale la pena confirmar la especie antes de aplicar nada: la forma del orificio y la textura del aserrín son lo que lo decide.

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Preguntas frecuentes sobre plagas de la madera

La prueba práctica es el polvillo. Limpie bien la zona, ponga un papel debajo y espere unos días. Si vuelve a aparecer polvo fino, hay actividad. Si no, los orificios pueden ser de un ataque antiguo ya terminado. Es una revisión que puede hacer usted antes de llamar a nadie.

Sí, y también a la madera fija de la casa si las condiciones le sirven. Por eso cuando el foco es un mueble de compra usada revisamos qué hay alrededor, no solo la pieza.

No para el insecto que está adentro. Sellar el orificio no mata la larva que sigue excavando por dentro; solo esconde la señal que permitía saber si el ataque seguía activo. Como prevención en madera sana, un sellado en buen estado sí dificulta que una hembra ponga huevos en la superficie.

No. Comején es como se le llama en varias regiones a la termita, que es otro insecto y otro tratamiento. La confusión es común porque los dos dañan madera, pero el rastro es distinto: polvillo fino y orificios redondos en el barrenador, gránulos duros o tubos de lodo en la termita.
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¿Tiene plagas de la madera y quiere saber en qué nivel está?

Mándenos por WhatsApp una foto nítida y de cerca de lo que encontró: el insecto, la mancha o el daño. Muchas veces se identifica la especie ahí mismo, sin costo. Si no alcanza, se lo decimos y le explicamos qué hace falta ver.

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